martes 23 de septiembre de 2008
La momia: La tumba del emperador Dragón (La momia 3) O LA MAQUINA DEL DINERO
Hablar de la última película de la momia es, inevitablemente, hacer mención de las dos anteriores. El filme que dio origen a esta saga es una cinta, como poco, original y entretenida. Brendan Fraser lo borda y Rachel Weisz lo remata con bolillos de encaje. Lo mismo sucede con la siguiente entrega en la cual se logra el mismo resultado. Quizás sea por que se ha cambiado al director (Stephen Sommers) o porque Rachel Weisz ha sido sustituida por María Bello, mucho menos simpática que Weisz, el caso es que este film es aburrido desde el principio y consigue aburrirte hasta el final. Ver a estos dos talluditos antropólogos aventureros muertos del hastío de su vida cotidiana te contagia y acabas igual de harto de la absurda aventura en la que se meten. El filme es fantástico, quiero decir de fantasía y no cabe la menor duda, sobre todo viendo que Luke Ford, a sus casi treinta años haga de hijo de Fraser con sus buenos cuarenta, es aún más increíble que el que una momia resucite. Una cinta en la que lo único que se ha pretendido es el éxito en taquilla aprovechando el buen resultado de las anteriores. Para mi es lamentable que tantas veces el cine se convierta únicamente en una máquina de hacer dinero. Y lo peor es que amenazan con volver con una momia azteca. ¡Dios nos proteja!
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